Educar en diseño es educar en futuro

16 noviembre 2020

Educar en diseño es educar en futuro. Todo lo que nos rodea es diseño, desde el ordenador donde estás leyendo estas líneas hasta los hisopos de algodón que sabes que no deberías utilizar pero sigues usando cada mañana tras la ducha.

Como docente en los estudios superiores de diseño, veo infinidad de perfiles entre el alumnado con sueños y metas muy variados. Desde el soñador que se imagina como el futuro Steve Jobs hasta las que se visualizan como parte de una empresa o incluso valientes que quieren crear su propio trabajo y emprender. Todas ellas tienen en común la consciencia de la escasez de recursos finitos que disponen para trabajar y crear sus propuestas, que son el día a día de los hombres y mujeres de a pie. Cada vez más, veo en ellos y ellas una mentalidad y una nueva conciencia hacia un diseño sostenible.

Para ejemplificar este hilo de esperanza que veo dentro de los diseñadores y diseñadoras del futuro, hablaré de la especialidad que conozco e imparto: la moda. La industria de la moda es sin duda de las más contaminantes (¡confeccionar unos jeans requiere unos 7500 litros de agua!), encontrándose en el podio de la vergüenza entre los tres primeros. Ríos teñidos de sangre con productos colorantes sobrantes de nuestros nuevos jeans de temporada o fábricas repletas de seres humanos explotados cosiendo la camisa que lucirás el lunes en la oficina, son sólo dos ejemplos de las innumerables consecuencias que causa esta industria sobre nuestro único planeta.

Mi tarea es contar una realidad diferente, donde es el propio alumnado en sus proyectos de clase quienes me cuentan que quieren hacer una colección con prendas atemporales que no sean de usar y tirar. Están cansados del fast fashion y apuestan por el slow fashion. Menos prendas, pero realizadas con cariño, en un sistema de producción sostenible, con materiales reciclados pero con precios más caros. Mejor dicho, precios reales. Si queremos continuar respirando debemos ralentizar el ritmo de nuestra sociedad; y el alumnado lo sabe.

En el futuro que se imaginan mis alumnos y alumnas las grandes cadenas del textil se han tenido que transformar y se han posicionado en un producto superior. Ya no es tanto imaginación sino realidad, sólo tenemos que ir a una tienda para comprobar el auge de precios para darnos cuenta de su nuevo rumbo de estrategia. Menos rotación de prendas pero de mayor «calidad» y precio.

Desde las universidades y escuelas superiores se enseñan, desde hace años, materias e incluso másteres enfocados en un diseño sostenible. Asignaturas como ecodiseño sirven de mecha para prender la llama de la inquietud hacia una nueva manera de diseñar. Un empujón muy pequeño pero suficiente para que la rueda comience a rodar.

Las nuevas generaciones han nacido en un paradigma totalmente diferente al de nuestra generación (millennials) y, por supuesto, al que vivieron nuestros padres y abuelas. Estos jóvenes son la generación de Instagram y TikTok, de un nuevo lenguaje inmediato y formas de comunicarse ajenas a la nuestra. Pero también es la generación que cambiará nuestra sociedad, no me cabe la menor duda. Quizás, no se les escuche todavía pero ya están murmurando y clamando que el diseño (y por diseño me refiero a todo lo que nos rodea) debe ser realizado de acuerdo a nuevos valores que no favorezcan nuestra desaparición como especie.

Parte de mi alumnado no es tan puntual como me gustaría, se cansa demasiado pronto y escucha cantantes con nombres compuestos; pero también son los y las jóvenes que piensan de una forma mucho más abierta, moderna, con perspectiva de género y que sueñan con ser las diseñadoras del mañana que cambiarán el mundo. Nosotros sólo les otorgamos herramientas, pero ellas son las ideas. El futuro no es nuestro, es suyo; y conociendo a mi alumnado, será un futuro menos egoísta y más sano del que nos cuentan cada día en el telediario del mediodía.

Educar en diseño es educar en un futuro sostenible.

Alejandro Montaner (Profesor de moda en Escuela Superior de Diseño de Madrid)

Ilustración: César Mejías

Nota: Si buscas una Unidad Didáctica para trabajar el impacto de la moda en la sociedad y la naturaleza, visita «Los trapitos que nos ponemos» en el apartado de materiales.

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