Yo también lo veo, pero eso no depende de mí… ¿o sí?

3 abril 2020

Yo también veo…

…que en mi colegio hay muchas personas que no valoran el trabajo del resto de profesionales del centro. Docentes que miran por encima del hombro al personal de limpieza y no se preocupan por dejar el aula arreglada para facilitarles el trabajo. Veo a la Dirección del centro pasando por al lado de los educadores y educadoras del comedor sin saludarles, ni mucho menos escuchar sus sugerencias de mejora. Profesorado de Primaria que se critica entre sí delante del alumnado. 

Sí, yo eso lo he visto en mi centro, pero… ¿y qué puedo hacer yo?

 Sueño con…

…un centro en el que todas las personas que formaran parte de la Comunidad Educativa tuvieran el mismo protagonismo. Un espacio donde el alumnado se preocupe por dejar organizada su aula para facilitarle la tarea al personal de limpieza que entra cada día al finalizar su clase y donde las familias, el profesorado y los alumnos y alumnas saludaran a la persona que se encuentra en la recepción del centro al pasar por su lado. Un centro que tuviera en cuenta a las personas responsables del comedor y les brindase un espacio para poder hablar con la tutora o tutor de su grupo y poder mostrar sus preocupaciones. Al final, dichas personas pasan casi tres horas al día con el alumnado y tienen la oportunidad de observar sus actitudes desde un ambiente más distendido, donde no asumen un rol de estudiante como en clase y se pueden ver otros aspectos durante el tiempo libre, que resultan oportunidades para acercarnos a la realidad de nuestro alumnado.

Yo también veo…

…que el profesorado de mi centro no para de quejarse siempre de que le toca “vigilar el patio”. Simplemente ese término ya nos dice mucho: “vigilar”, que no cuidar o acompañar. Veo que lo que se crea más bien es un espacio para poder hablar con la otra persona “pringada” a quien también le toca esa tarea el mismo día que a ti.

Sueño con…

…un profesorado que estuviera todos los días en el patio del colegio para compartir tiempo junto a su alumnado, no por exigencia de la Dirección sino porque vieran necesario ese espacio y que, además, aprovechara para observar cómo se comporta su alumnado, cómo se relacionan entre ellos y qué actitudes se generan. Sueño con que esa misma persona tuviese tiempo para acercarse cada día a un alumno o alumna diferente, a preocuparse y descubrir cómo está, qué le maravilla, qué le inquieta y cómo le puede ayudar.

Un profesorado que aprovechara este espacio para que el alumnado se sintiera querido y arropado, pero… ¿por qué surgen barreras?

Yo también veo…

…que en mi centro escolar el comedor no funciona. Creo que durante esas horas el alumnado está desatendido, todo es un descontrol y cuando llegamos al aula después de la hora de comer siempre hay conflictos. Además de que la comida cada día es de peor calidad. Me preocupa ver cómo el alumnado no consume una dieta variada y equilibrada, sino a base de fritos. Y pensarás, ¡qué exageración, seguro que no es para tanto! Sin embargo, todo el profesorado come de tupper en la sala… ¿no es suficiente este indicador?

Sueño con…

…un patio más abierto y flexible, donde el alumnado pudiera elegir qué hacer entre una selección de talleres, juegos y espacios de arte y creatividad. Un patio que no solo se centrara en que los niños jugaran al fútbol y las niñas a “mamás y papás”. 

Sueño con que el comedor ofreciera una oferta más saludable, donde se dedicara tiempo a pensar un menú equilibrado junto a nutricionistas y profesionales de la alimentación infantil. Un comedor donde se buscasen proveedores locales para comprar los productos e intentar que fueran de km 0. Un espacio donde se consiguiera no tirar comida porque el alumnado interiorizara que es afortunado por poder comer cada día. 

¿Y si el cambio dependiese de nosotras?

¿Cuántas veces nos planteamos… ¿y si de mí dependiera? Desde la reflexión que aquí se plantea, tratamos algunas cuestiones que giran en torno a la importancia de la educación en el tiempo libre desde el comedor escolar, tiempo que también pasan en la escuela y, por tanto, es educativo. No obstante, podríamos aterrizar esas preguntas a muchos otros ámbitos…

Cada día, desde que entramos por la puerta del cole hasta que salimos tomamos muchísimas decisiones, decisiones que están lanzando un tipo de mirada a la escuela configurándola socioeducativamente y, nos guste o no, todas ellas están nuestra mano. ¿Y si todo aquello que vemos que nos gustaría que fuera distinto podemos hacer que así sea?

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