Y… me callé

2 diciembre 2019

Tres reuniones de equipo docente, traspaso a la comisión de coordinación pedagógica, todo claro. Se aprueba en claustro. Ya tenemos hilo conductor de centro: el medioambiente.

¡Tachán! ¡Sorpresa! Otra vez el medioambiente.

Son las 14:00h., el hambre empieza a apretar pero esto se tiene que quedar cerrado y plasmado en el acta de hoy PRE-CI-SO porque… ¡se nos come el tiempo!

¿Alguien sabe algo de este tema?

Esto está de moda, tiene que haber algo por Internet.

Claroo, ¿sabéis la de colegios que han trabajado esto y tienen los proyectos colgados?

Da mucho juego… ¡que cada clase escoja un tema, así lo hacemos todo y nos dividimos trabajo!

[…]

Venga, centrémonos, bajamos un proyecto ya hecho, montamos un dossier de fichas para explicar el reciclaje porque, seamos sinceros, estos críos todavía no lo tienen claro, ¡ah! y desde la plástica hacemos unos carteles de sensibilización y ¡lo tenemos!

Lamentablemente esto sucedió, no hace mucho, no muy lejos. Estaba presente, sentada y observando la situación y… me callé. Sí, no dije nada, acaté lo que se había decidido. Había llegado nueva hacía solo un mes, el resto del claustro llevaba muchísimos años trabajando en ese cole. Y me callé. No me sentía en el derecho de cuestionar aquello o de expresar mi opinión. He crecido en una generación en la que ser “educada” era sinónimo de estar callada y obedecer y, a día de hoy, todavía me cuesta quitarme esa mochila.

Seréis bastantes las que estaréis pensando que quedan muchos años para llegar a cambiar estas situaciones dentro de los centros y sí, no sé si muchos o pocos, pero sé que seguirá sucediendo hasta que alguien, en ese momento, se levante y diga: “sí, sí sé. Sé que así no se hacen las cosas, sé que no tiene ni el más mínimo sentido escoger un hilo conductor que debería formar parte intrínseca de cada decisión o acto en el centro y, que me da igual que hablemos de crisis ecosocial como de cualquier otra problemática, que no son hilos conductores, no son temas que tratar aislados. Sé que no es manera de escoger, sé que así no lograremos el éxito en nuestras propuestas, sé que debemos reflexionar, analizar, dialogar, concretar y compartir ideas para exprimir, al máximo, qué podemos sacar de cada situación de aprendizaje que planteemos. ¡Ah!, también sé que atiborrar al alumnado de información sin dar paso a la participación y reflexión es ridículo e inútil.”

Me da lo mismo el hilo conductor que se plantee en mi centro, me importa el CÓMO. ¿Qué por qué me importa? Porque quiero que mis alumnas y alumnos sean las personas que se levanten en los claustros, en las reuniones o por la calle. No quiero que se queden calladas, quiero personas críticas, reflexivas, participativas, dialogantes, activas y comprometidas, quiero personas EDUCADAS.

¿Y tú?, ¿sigues callada?

Ilustración: Rupi Kaur

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